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Hay productos que están en casi todo lo que usamos sin que nadie los note. El adhesivo que sella la caja de cereal, el que une la suela del zapato, el que mantiene el lomo del libro — todos tienen una historia detrás. En muchos casos, esa historia empieza en Minnesota en 1887.
El inicio: una cola de pescado en St. Paul
Harvey Benjamin Fuller fundó la empresa en St. Paul, Minnesota, comenzando modestamente con la fabricación de pegamento para papel tapiz. Lo que lo diferenciaba no era el producto sino la mentalidad: adaptar cada formulación a cada aplicación. Impulsado por el éxito de su primer adhesivo, formuló versiones especializadas para pegar zapatos, reparar libros, colocar etiquetas y fabricar cajas. Resolver el problema del cliente más allá del producto — esa filosofía definió a la empresa desde su primera década y no ha cambiado.
Un siglo de expansión metódica
En 1941, la venta a Elmer Andersen marcó la transición de la propiedad familiar a la gestión profesional, allanando el camino para la modernización y la expansión estratégica. Para 1962, H.B. Fuller ya era uno de los tres fabricantes de adhesivos más grandes de Estados Unidos, con 20 instalaciones en Estados Unidos, América del Sur y Canadá.
En 1968 la compañía se listó en la Bolsa de Nueva York, acelerando su expansión global. En 1994 las ventas mundiales alcanzaron 1.1 mil millones de dólares. La especialización total en adhesivos — la decisión que parecía limitante en el siglo XIX — resultó ser su ventaja más poderosa frente a competidores que diversificaron hacia pinturas, solventes y construcción.
La adquisición que cambió su escala
En 2017, la adquisición de Royal Adhesives & Sealants por 1.575 mil millones de dólares expandió significativamente su cartera y presencia global — la operación más grande en 130 años de historia. Esto posicionó a H.B. Fuller como el fabricante más grande de adhesivos para techos comerciales y vidrio aislado en el mundo.
H.B. Fuller hoy
Con más de 6.400 empleados, 71 fábricas, 38 centros tecnológicos y presencia en 125 países, el portafolio supera las 10.000 soluciones adhesivas respaldadas por 435 patentes. Los ingresos reportados en 2023 fueron de 3.500 millones de dólares.
Lo que empezó como una cola de pescado para papel tapiz hoy está presente en el ensamble de vehículos eléctricos, dispositivos médicos, paneles solares y miles de aplicaciones industriales que no existían hace treinta años.
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